Intentando descender por un incómodo muro para escapar de una situación bastante embarazosa recordó las palabras de su madre: deja de meterte con mujeres casadas, te vas a meter en un lío grande si sigues así.
Tan sólo unos minutos antes había sentido los golpes en la puerta y de inmediato se sentó en la cama, el pesado sueño que tenía se le esfumó ante la situación que tenía en frente; el primer pensamiento que se le vino a la mente fue que este era el último día de su vida. Estaba desnudo, en la cama de una mujer casada, cuyo esposo estaba desesperado tocando la puerta ya que con la llave no había podido abrirla, pues esta se encontraba trancada por dentro. Los gritos desesperados del celoso e inquieto marido no se detenían y antes aumentaban su intensidad ante la lentitud inexplicable de la esposa para abrir la puerta.
Se asomó con la estúpida esperanza de que esto fuera un mal sueño y a través del vidrio opaco de la puerta de entrada alcanzó a ver la silueta del marido intentando abrir la puerta. Lo único que se le ocurrió y lo más sensato fué huir por la ventana que daba a la parte trasera de un callejon.
Logró escapar por la ventana de la cocina hacia el callejón oscuro. su amante ocasional
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