viernes, 16 de abril de 2010

antes del fusilamiento....

Que puede pasar por la mente de alguien que va a ser ejecutado? Qué puede elegir? Tantas cosas y tan poco tiempo. Pienso en estas cosas debido a que saldré en menos de una hora para mi propia 'ejecución', estaré en el paredón de las interrogaciones, como si fuera el culpable no se de qué....

miércoles, 14 de abril de 2010

Piel

Su presencia era media vida en cada reunión; su manera de opinar, de dirigir y de organizar cada idea para llevarla o no a ser proyecto, marcaba el ritmo de cada encuentro. Es más, se sentía muchas veces que las cosas tenían sentido porque ella estaba allí. Su voz era llamativa, firme y clara, otro de los aspectos que generaba cierta atmósfera a su alrededor. Su mirada, inteligente y decidida, no se le podía salir con cualquier cosa en frente: la contienda requería de altura, de mucha altura. Su modo de levantar una ceja al escuchar penetraba fuertemente en la mirada del interlocutor y a veces era difícil sostenerla frente a ella. Pero sus labios….esos labios…

Su cabello, largo, acompañaba esa figura ligera pero imponente. Sus manos pequeñas provocaban acercarse cada vez más, parecían fáciles de tomar y hasta dominar, al contrario del rostro al mirarlo de una manera directa. Su sonrisa era hermosa, llena, viva, parecía fácil acercársele, pero me separaba de ella una distancia tan corta que parecía enorme, ya que unos metros se hacen kilómetros en medio del protocolo de un grupo tan cercano; además, había que ganar, no quería conformarme con una amistad.

Ahora el tema central: esos labios, eran gruesos, carnosos, intensos. Esos labios reflejaban tanto que lo demás no importaba, aunque se tratara del complemento de una figura no perfecto, pero si muy atractiva. Toda esa descripción fue captada en un día, en 40 minutos de una tarde, que bastaron para llevármela y recordarla hoy, muchos años después.

Meses más tarde, tras reuniones eternas y procesos truncados, se dieron las situaciones de una manera muy rápida, simple e incontrolable, y por el resultado final, sorprendente, ya que no puedo decir que lamentable, eso sería ignorar el placer vivido. En una semana coincidieron todas las situaciones y el acercamiento ocurrió; cual cazador al acecho, con todo un plan definido el resultado fue el esperado. Días más tarde, después de un silencio eterno, el acelerador de las situaciones parecía no tener marcha atrás, con las respectivas consecuencias. Su piel era la expresión del deseo. El resultado fue que en realidad no la conocía más que en la imagen que tenía en mi cabeza, y frente al desconsuelo con la realidad solo puedo decir que la ruta del tiempo solo tiene una dirección.

Así fue que el silencio nos separó sin recordar muy bien como, sin saber quien tuvo más responsabilidad, el hecho es que la relación quedó con un final sin haber tenido un buen principio, por lo menos un principio claro. Años mas tarde, hubo intentos fallidos como el hombre que quiere volver a su juguete de niño sin darse cuenta que la realidad le ha borrado la magia de la fantasía con que él lo veía, y las estrellas de su movimiento, la música espectacular y los colores con que brillaba, eran solo producto de la ilusión del niño que ya no es. El pasado no regresa y solo la nostalgia mueve ese corazón mediante el recuerdo.

Siguen algunos recuerdos cuando veo sus fotos, pero hay fantasmas a quienes prefiero escribirles antes de dejarlos flotar de manera eterna en mi cabeza, aunque sé que tarde mucho tiempo en ‘matar’ esta memoria fugaz.

lunes, 12 de abril de 2010

Lecciones de dignidad: Jaime Muñoz

 

La adolescencia es el estado del Limbo: uno solo sabe lo que no es, ni tan grande para tener cédula, independencia económica y una cantidad respetable de libertades, ni tan pequeño para tener las consideraciones especiales de los niños, lo cual sería una penosa muestra de falta de evolución. Otro elemento muy sobresaliente de esta etapa es el acelerado crecimiento. Ahora, si uno tiene alguna parte del cuerpo sobresaliente, será peor, porque uno va a resaltar entre los demás y no es precisamente lo que se pretende.  

En medio de todo, está la oportunidad de empezar a tomar ciertas decisiones que se van haciendo cada vez más trascendentales. Una de las personas que mas recuerdo durante ese proceso es el profesor de matemáticas de casi todo mi bachillerato: Jaime Muñoz.

Lo recuerdo por tres ocasiones que pueden resumir su esencia como docente:

  1. En la evaluación del primer trabajo realizado como CONSULTA, se tomó la libertad de abandonar el aula de clase y 45 cabezas pensantes fueron incapaces de resolver el ejercicio. Primera lección: debes estudiar para dominar.
  2. Todos los días de clase se debe llevar el cuaderno de ejercicios actualizado: con el primer cero eso se recuerda para siempre.
  3. Cuando estábamos en el último grado, confesó a su nutrida audiencia que su graduación como Ingeniero no había sido merecida. Eso bajó la imagen de milagroso de las ecuaciones imposibles pero subió al ser humano que nunca dudé había dentro de él.

Le agradezco su ritmo pausado durante el desarrollo de las dudas de las consultas, ‘el tiempo es de ustedes, si quieren contamos chistes’, creo que así es siempre: el afán debe ser nuestro, pues es nuestra responsabilidad y en juego está nuestro conocimiento.

Señor Jaime Muñoz, gracias por su aprendizaje y su exigencia, muy buena manera de hacerlo a uno consciente.

Por qué escribir?

Esa y otras preguntas similares a veces las hacemos con el objetivo de salir de ciertas dudas y encontrar justificaciones para dedicar tiempo y esfuerzo a nuestros actos. Pero lo cierto es que escribir es una labor muy personal; cada cual tendrá su justificación, en mi caso se trata de algo que sin mayor explicación abandoné y hoy me esta pidiendo a gritos volver a hacer. No puedo argumentar que escribir es como respirar, pero se le parece, desde que volví a esta actividad me siento distinto, me estoy expresando, de alguna manera existe una energía que está saliendo de mí; de algún modo, estoy sacando de mí odio, rencor, pasión, envidia, celos, tristeza y un sinnúmero de sentimientos que de otra manera hubiera tenido que recurrir al acto para poder desahogarme de ellos.

Sin embargo, encuentro en la escritura la manera de estudiar mis ideas y estudiarme dentro de un entorno. De algún modo pienso en escribir como la manera de expresarme y porque no, llegar a otros mostrando lo que soy. Con esas dos ventajas me bastan para justificar este acto, algún día presentaré otras cosas, otros temas, pero me consuela sentirme un poco más liviano y claro para los demás. Quienes deseen leer esto bienvenidos y a quien pueda agradar y servir el espacio mucho mejor.

martes, 6 de abril de 2010

Lección de dignidad

Año:1987
Lugar: Medellín

En una mañana de no sé qué día escolar de la semana el profesor William Rodríguez me dío una alta lección, de las primeras que empezaron a marcar mi vida. Ingeniero de Petróleos, exigente y por lo mismo admirable, fué una persona que definió un gran compromiso: mis notas no se cambian.
Creo que tenía buen trato con los alumnos, bastante difíciles por la edad y tiempos que atravesábamos: la verdad no teníamos muy claro para donde iría nuestra vida y cuál era la mejor manera de hacerlo. Hacían falta profesores que fueran un enorme apoyo, debido a que los padres de familia solos no podían y además, los cermones de los sacerdotes del colegio Salesiano Pedro Justo Berrío se parecían más a un grito de la inquisición o castigo medieval, ya que era muy pobre su aporte para la realidad vivida.
Las matemáticas del profesor William me estaban 'moviendo el piso', no lograba decifrar el lenguaje, pero no me desgastaba en críticas hacía el docente pues sabía que el error era de su alumno sin duda alguna. El era de esos ingenieros que no ejercían su profesión por no cambiar de estilo de vida (decía él), pero yo lo veía feliz haciendo algo que le gustaba y apasionaba: abrir mentes. Que lástima que haya pasado tanto tiempo para decir gracias y que cortas las palabras que se dijeron en la época en que no sabíamos cual sería nuestro destino.
Una mañana, el profesor con la frente en alto, nos dijo que se iba; informó a su joven audiencia que él no tenía la culpa de que muchos alumnos estuvieran perdiendo la materia en lo corrido del año. El profesor dio un paso al costado, se marchó con su conocimiento y sus matemáticas de ingeniero en una institución que no quería tener números rojos en sus finanzas y prefería cambiar las calificaciones. Qué harían estas directivas hoy con los cifras de desempleo? Recuerdo que los dos últimos exámenes que me calificó fueron dos notas altas: una manera de compensar el esfuerzo invertido en este alumno que no le comprendía en la práctica sus mensajes pero que respetaba bastante su criterio bien merecido de docente.
Nunca volví a ver a ese profesor y me consuela que finalmente puede darle las gracias de algún modo.

lunes, 5 de abril de 2010

temas posibles

Escribiendo de nuevo solo quiero recordar los temas que pueden ser tratados proximamente: Mi primer trabajo, todo lo que he encontrado en un mundo laboral tan cruel y desordenado, como lo es la industria colombiana, la vida, que según John Lennon es 'lo que te sucede cuando estás ocupado haciendo otras cosas' y por supuesto, nuestra maestra, la muerte, que con su mano extendida dice la última palabra sobre nuestro breve paso por este mundo, sin reclamos, sin excusas. Me han sucedido tantas cosas, he dejado de hacer tantas, pero por lo menos tengo como desahogarme....


Como dice García Marquez: '..escribí hasta que un día me dí cuenta que nada me gustaba más'. Algo similar siento, con menos intensidad y obviamente con muy poco talento, pero con toda humildad, con un gran deseo, de expresión, de sacar esas palabras que asfixian, que a veces no dejan dormir y que necesito registrar o por lo menos expresar de alguna manera para sentirme vivo, sentir que respiro y ojalá llegar a alguien a quien puedan servirle y hasta consolarle.

como empezar ?

Quiero empezar contando que hace mucho tiempo quise escribir: durante mi adolescencia escribí unos poemas sin reglas, técnicas, calidad, orden ni enfoque pero a mi favor debo agregar que con mucho empeño. Posteriormente, la calidad mejoró solo un poco, pero continuaba sin tener muy claro hacía donde iba o por qué lo hacía; es más, puedo decir que fué una antesala a mi adolescencia y específicamente a la posibilidad y enorme aventura de conocer jovencitas lo que más me motivó a escribir. No leía mucho, solo escribía sobre lo que quería y para bien o para mal, fuí reconocido por eso. Posteriormente, mi ánimo desapareció, ya sea por pereza, falta de inspiración y en parte, poque empecé a leer a grandes escritores, no muchos, pero si muy grandes.

Y hoy, después de la ingeniería, que me llenó de números y fórmulas, quiero volver a empezar y aprovechar está inmensa ventana de expresión.

No prometo nada, pues es por puro deseo público.