jueves, 16 de diciembre de 2010

TEMPLO ITPJB

El Templo del Instituto Pedro Justo Berrío ha sentido el paso del tiempo. En el año 1986, cuando lo conocí, era un lugar cargado de historia y feligreses; posteriormente, en 1988, el colegio fué transladado a Belén. La misa no era igual, no había un templo como tal, aunque eso es solo la forma de algo que, se supone, debe ser de mayor profundidad sin importar la forma. Ahora, se ha consolidado como un punto de referencia en una de las zonas de mayor movimiento económico en la ciudad; he estado pasando por ese lugar en los ultimos dias y no dejo de escuchar voces, ver algunas imágenes y sentir el paso del tiempo por mi mente...Ese lugar encierra algo, ese algo que no sé definir, no sé explicar, pero está ahí, y no por ser incapaz de definirlo puedo negar que existe.

lunes, 30 de agosto de 2010

destino

Se habla mucho del destino, nos creemos que lo hacemos cada día, pero…no será que hay algo más, algo que amarra, que de alguna manera nos detiene y nos retiene aquí, donde cada uno cree estar.

Es un misterio, algo que no podemos ver de manera tan clara física como vemos los objetos que pueden tocarse. Es algo mas lo que encontramos en ese ‘destino’; se trata de esos pasos que no damos y no nos explicamos porqué, se trata de las decisiones incompletas a las cuales nos acercamos a medias, aunque en el fondo de nuestros corazones está la espada con la cual enfrentar ese temor que ataca.

martes, 10 de agosto de 2010

Periódico SI…ZAS!

Era un sueño, que en medio de procesos, de movimientos acelerados y desacelerados; la idea, la sola idea me pareció algo dominante, la posibilidad de ver los escritos propios, la posibilidad y el deseo de ser leído. Escuché la invitación en la misa, asistí a la reunión a eso de las 7 pm´en un día de la semana. Oh sorpresa, no había ningún periódico juvenil, había un deseo de crear un periódico juvenil que iba a ser el periódico del barrio.

jueves, 6 de mayo de 2010

Profesor Juan Manuel: Gracias !!

Qué ignorante es un adolescente promedio ! Y qué pocos modales recibimos a través de los medios de comunicación y en general de nuestro entorno; cada caso puede ser muy diferente, pero la verdad es que hay muchas cosas que nos faltan.

Conocí al profesor Juan Manuel con una baja referencia: permitía copiar en los exámenes; las cosas para mí no fueron tan fáciles: ¿ Adivinen a quien encontró con las manos en la masa ? Sí, al suscrito. Solo después de mucho tiempo comprendí la importancia del respeto y que cada persona, humilde o no, pobre o rica, se lo merece, es la manera más digna de ejercer la democracia: trate a todos los individuos por igual.

Sin embargo, recuerdo de él algunos episodios más agradables:

  1. En el año 1989, lo acompañamos a cumplir una promesa a María Auxiliadora por su hijo.
  2. Era un buen hombre, respetaba a los demás, cumplía a cabalidad su función de educar; tenía la mirada de un ser justo, íntegro, debió ser un gran amigo.
  3. De manera muy cordial me ayudó a resolver un taller de biología para las pruebas del Estado, de lo cual no recordaba nada (como la estudié tan poco).

Era un gran profesor que ahora, justamente ahora valoro lo que significa respetar, pero no es que me considere malvado como alumno, sino que reconozco que me faltó más personalidad y criterio ante ciertas situaciones.

Gracias profesor, usted me ayudó a ser un mejor adulto.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Piel 2

Era miércoles en la noche, y se acercaba el momento más esperado durante toda la semana. Día de la mujer y ella…ELLA había aceptado recibirme en su casa, después de intentos fallidos, de muchas miradas y desencuentros causados por el desgraciado azar, por fin iba con firmes intenciones de ganarla, conquistarla,..eso sí, aún sin una estrategia muy clara.

Le había comprado una chocolatina (una de sus debilidades) y en mis manos llevaba un corto poema de mi propia inspiración que aún conservo; empezamos a hablar, reir y sobretodo a mirarnos: su perfume era profundo, atrayente, delicado pero salvaje al mismo tiempo. La noche pasaba, todo era perfecto, pero aún no me arriesgaba….

La noche terminaba, tenía que irme; después de hablar temas sin mucha importancia, llegamos a la puerta. Finalmente la besé; me sentí levitar, el momento esperado había llegado y era aún mejor que lo imaginado por este hormo sapiens.

Los días siguientes fueron de más ansiedad, hasta que el domingo siguiente puede encontrarla y acordar una cita: su casa a eso de las 7 pm. Primer problema: cuando salía de mi casa una inmensa nube derramaba agua sobre la ciudad. Con algo de lluvia salí por ella.

Las palabras sobraron, el deseo hizo lo demás: ante la privacidad de una sala amplia y oscura, el sonido de un televisor de fondo y en un cómodo sofá, nos acercamos lo suficiente para sentirnos y desearnos más. Esa noche no se convirtió en la única, pero quizás fue la más franca de todas, al menos de mi parte y es una lástima las limitaciones del lugar, ya que hubiera sido la unión de la ternura y el placer.

Un mes después hubo un frío encuentro más triste que una despedida oficial, años más tarde intentos más cargados de nostalgia y quizás miedo al vernos de muchos modos tan distintos a los seres que teníamos grabados en nuestras mentes. No existen segundas partes buenas dice un amigo y que prejuicios nos marcan ahora que el tiempo y nuestras cuentas vacilan tanto.   

sábado, 1 de mayo de 2010

Tiempos difíciles

En estos tiempos tan acelerados, inestables e inciertos, es agradable y necesario acercarse a un hoja en blanco, una pantalla de portátil y cualquier espacio propio que le permita a un ser humano común encontrarse consigo mismo y tener un poco de desahogo. Hoy, vuelvo a escribir después de algunas dudas pero por fin convencido de esta ‘válvula de escape’, como la llaman los psicólogos. Es precisamente la desesperanza e inseguridad de estos tiempos, elementos que enredan en el día a día, pero los que más requieren para ser enfrentados de un espacio como estos.

Hace dos días vi la película: ‘El secreto de sus ojos’,  de Juan José Campanella; me identifiqué con el deseo del protagonista de contar algo, su lealtad con su grupo de colegas y su profesión y, sobre todo, con sus miedos y fragilidades; este filme trajo a mi memoria un cuento de Eduardo Galeano: la historia de los libros que a veces nos buscan; pero no solo sucede con los libros, con frecuencia existen objetos que parecen esperarnos. Por más que ciertas situaciones intenten cercarnos, siguen existiendo espacios, lugares, personas, que nos dan ese aire, ese impulso para continuar.

La película también trae ese aire argentino, esa arquitectura difícil de encontrar en otra ciudad latinoamericana, esa historia no contada en palabras pero sí a través de los lugares, que quizás, muchos de nosotros jamás conoceremos.

viernes, 16 de abril de 2010

antes del fusilamiento....

Que puede pasar por la mente de alguien que va a ser ejecutado? Qué puede elegir? Tantas cosas y tan poco tiempo. Pienso en estas cosas debido a que saldré en menos de una hora para mi propia 'ejecución', estaré en el paredón de las interrogaciones, como si fuera el culpable no se de qué....

miércoles, 14 de abril de 2010

Piel

Su presencia era media vida en cada reunión; su manera de opinar, de dirigir y de organizar cada idea para llevarla o no a ser proyecto, marcaba el ritmo de cada encuentro. Es más, se sentía muchas veces que las cosas tenían sentido porque ella estaba allí. Su voz era llamativa, firme y clara, otro de los aspectos que generaba cierta atmósfera a su alrededor. Su mirada, inteligente y decidida, no se le podía salir con cualquier cosa en frente: la contienda requería de altura, de mucha altura. Su modo de levantar una ceja al escuchar penetraba fuertemente en la mirada del interlocutor y a veces era difícil sostenerla frente a ella. Pero sus labios….esos labios…

Su cabello, largo, acompañaba esa figura ligera pero imponente. Sus manos pequeñas provocaban acercarse cada vez más, parecían fáciles de tomar y hasta dominar, al contrario del rostro al mirarlo de una manera directa. Su sonrisa era hermosa, llena, viva, parecía fácil acercársele, pero me separaba de ella una distancia tan corta que parecía enorme, ya que unos metros se hacen kilómetros en medio del protocolo de un grupo tan cercano; además, había que ganar, no quería conformarme con una amistad.

Ahora el tema central: esos labios, eran gruesos, carnosos, intensos. Esos labios reflejaban tanto que lo demás no importaba, aunque se tratara del complemento de una figura no perfecto, pero si muy atractiva. Toda esa descripción fue captada en un día, en 40 minutos de una tarde, que bastaron para llevármela y recordarla hoy, muchos años después.

Meses más tarde, tras reuniones eternas y procesos truncados, se dieron las situaciones de una manera muy rápida, simple e incontrolable, y por el resultado final, sorprendente, ya que no puedo decir que lamentable, eso sería ignorar el placer vivido. En una semana coincidieron todas las situaciones y el acercamiento ocurrió; cual cazador al acecho, con todo un plan definido el resultado fue el esperado. Días más tarde, después de un silencio eterno, el acelerador de las situaciones parecía no tener marcha atrás, con las respectivas consecuencias. Su piel era la expresión del deseo. El resultado fue que en realidad no la conocía más que en la imagen que tenía en mi cabeza, y frente al desconsuelo con la realidad solo puedo decir que la ruta del tiempo solo tiene una dirección.

Así fue que el silencio nos separó sin recordar muy bien como, sin saber quien tuvo más responsabilidad, el hecho es que la relación quedó con un final sin haber tenido un buen principio, por lo menos un principio claro. Años mas tarde, hubo intentos fallidos como el hombre que quiere volver a su juguete de niño sin darse cuenta que la realidad le ha borrado la magia de la fantasía con que él lo veía, y las estrellas de su movimiento, la música espectacular y los colores con que brillaba, eran solo producto de la ilusión del niño que ya no es. El pasado no regresa y solo la nostalgia mueve ese corazón mediante el recuerdo.

Siguen algunos recuerdos cuando veo sus fotos, pero hay fantasmas a quienes prefiero escribirles antes de dejarlos flotar de manera eterna en mi cabeza, aunque sé que tarde mucho tiempo en ‘matar’ esta memoria fugaz.

lunes, 12 de abril de 2010

Lecciones de dignidad: Jaime Muñoz

 

La adolescencia es el estado del Limbo: uno solo sabe lo que no es, ni tan grande para tener cédula, independencia económica y una cantidad respetable de libertades, ni tan pequeño para tener las consideraciones especiales de los niños, lo cual sería una penosa muestra de falta de evolución. Otro elemento muy sobresaliente de esta etapa es el acelerado crecimiento. Ahora, si uno tiene alguna parte del cuerpo sobresaliente, será peor, porque uno va a resaltar entre los demás y no es precisamente lo que se pretende.  

En medio de todo, está la oportunidad de empezar a tomar ciertas decisiones que se van haciendo cada vez más trascendentales. Una de las personas que mas recuerdo durante ese proceso es el profesor de matemáticas de casi todo mi bachillerato: Jaime Muñoz.

Lo recuerdo por tres ocasiones que pueden resumir su esencia como docente:

  1. En la evaluación del primer trabajo realizado como CONSULTA, se tomó la libertad de abandonar el aula de clase y 45 cabezas pensantes fueron incapaces de resolver el ejercicio. Primera lección: debes estudiar para dominar.
  2. Todos los días de clase se debe llevar el cuaderno de ejercicios actualizado: con el primer cero eso se recuerda para siempre.
  3. Cuando estábamos en el último grado, confesó a su nutrida audiencia que su graduación como Ingeniero no había sido merecida. Eso bajó la imagen de milagroso de las ecuaciones imposibles pero subió al ser humano que nunca dudé había dentro de él.

Le agradezco su ritmo pausado durante el desarrollo de las dudas de las consultas, ‘el tiempo es de ustedes, si quieren contamos chistes’, creo que así es siempre: el afán debe ser nuestro, pues es nuestra responsabilidad y en juego está nuestro conocimiento.

Señor Jaime Muñoz, gracias por su aprendizaje y su exigencia, muy buena manera de hacerlo a uno consciente.

Por qué escribir?

Esa y otras preguntas similares a veces las hacemos con el objetivo de salir de ciertas dudas y encontrar justificaciones para dedicar tiempo y esfuerzo a nuestros actos. Pero lo cierto es que escribir es una labor muy personal; cada cual tendrá su justificación, en mi caso se trata de algo que sin mayor explicación abandoné y hoy me esta pidiendo a gritos volver a hacer. No puedo argumentar que escribir es como respirar, pero se le parece, desde que volví a esta actividad me siento distinto, me estoy expresando, de alguna manera existe una energía que está saliendo de mí; de algún modo, estoy sacando de mí odio, rencor, pasión, envidia, celos, tristeza y un sinnúmero de sentimientos que de otra manera hubiera tenido que recurrir al acto para poder desahogarme de ellos.

Sin embargo, encuentro en la escritura la manera de estudiar mis ideas y estudiarme dentro de un entorno. De algún modo pienso en escribir como la manera de expresarme y porque no, llegar a otros mostrando lo que soy. Con esas dos ventajas me bastan para justificar este acto, algún día presentaré otras cosas, otros temas, pero me consuela sentirme un poco más liviano y claro para los demás. Quienes deseen leer esto bienvenidos y a quien pueda agradar y servir el espacio mucho mejor.

martes, 6 de abril de 2010

Lección de dignidad

Año:1987
Lugar: Medellín

En una mañana de no sé qué día escolar de la semana el profesor William Rodríguez me dío una alta lección, de las primeras que empezaron a marcar mi vida. Ingeniero de Petróleos, exigente y por lo mismo admirable, fué una persona que definió un gran compromiso: mis notas no se cambian.
Creo que tenía buen trato con los alumnos, bastante difíciles por la edad y tiempos que atravesábamos: la verdad no teníamos muy claro para donde iría nuestra vida y cuál era la mejor manera de hacerlo. Hacían falta profesores que fueran un enorme apoyo, debido a que los padres de familia solos no podían y además, los cermones de los sacerdotes del colegio Salesiano Pedro Justo Berrío se parecían más a un grito de la inquisición o castigo medieval, ya que era muy pobre su aporte para la realidad vivida.
Las matemáticas del profesor William me estaban 'moviendo el piso', no lograba decifrar el lenguaje, pero no me desgastaba en críticas hacía el docente pues sabía que el error era de su alumno sin duda alguna. El era de esos ingenieros que no ejercían su profesión por no cambiar de estilo de vida (decía él), pero yo lo veía feliz haciendo algo que le gustaba y apasionaba: abrir mentes. Que lástima que haya pasado tanto tiempo para decir gracias y que cortas las palabras que se dijeron en la época en que no sabíamos cual sería nuestro destino.
Una mañana, el profesor con la frente en alto, nos dijo que se iba; informó a su joven audiencia que él no tenía la culpa de que muchos alumnos estuvieran perdiendo la materia en lo corrido del año. El profesor dio un paso al costado, se marchó con su conocimiento y sus matemáticas de ingeniero en una institución que no quería tener números rojos en sus finanzas y prefería cambiar las calificaciones. Qué harían estas directivas hoy con los cifras de desempleo? Recuerdo que los dos últimos exámenes que me calificó fueron dos notas altas: una manera de compensar el esfuerzo invertido en este alumno que no le comprendía en la práctica sus mensajes pero que respetaba bastante su criterio bien merecido de docente.
Nunca volví a ver a ese profesor y me consuela que finalmente puede darle las gracias de algún modo.

lunes, 5 de abril de 2010

temas posibles

Escribiendo de nuevo solo quiero recordar los temas que pueden ser tratados proximamente: Mi primer trabajo, todo lo que he encontrado en un mundo laboral tan cruel y desordenado, como lo es la industria colombiana, la vida, que según John Lennon es 'lo que te sucede cuando estás ocupado haciendo otras cosas' y por supuesto, nuestra maestra, la muerte, que con su mano extendida dice la última palabra sobre nuestro breve paso por este mundo, sin reclamos, sin excusas. Me han sucedido tantas cosas, he dejado de hacer tantas, pero por lo menos tengo como desahogarme....


Como dice García Marquez: '..escribí hasta que un día me dí cuenta que nada me gustaba más'. Algo similar siento, con menos intensidad y obviamente con muy poco talento, pero con toda humildad, con un gran deseo, de expresión, de sacar esas palabras que asfixian, que a veces no dejan dormir y que necesito registrar o por lo menos expresar de alguna manera para sentirme vivo, sentir que respiro y ojalá llegar a alguien a quien puedan servirle y hasta consolarle.

como empezar ?

Quiero empezar contando que hace mucho tiempo quise escribir: durante mi adolescencia escribí unos poemas sin reglas, técnicas, calidad, orden ni enfoque pero a mi favor debo agregar que con mucho empeño. Posteriormente, la calidad mejoró solo un poco, pero continuaba sin tener muy claro hacía donde iba o por qué lo hacía; es más, puedo decir que fué una antesala a mi adolescencia y específicamente a la posibilidad y enorme aventura de conocer jovencitas lo que más me motivó a escribir. No leía mucho, solo escribía sobre lo que quería y para bien o para mal, fuí reconocido por eso. Posteriormente, mi ánimo desapareció, ya sea por pereza, falta de inspiración y en parte, poque empecé a leer a grandes escritores, no muchos, pero si muy grandes.

Y hoy, después de la ingeniería, que me llenó de números y fórmulas, quiero volver a empezar y aprovechar está inmensa ventana de expresión.

No prometo nada, pues es por puro deseo público.