Quienes critican los acuerdos y piden realizar una ‘renegociación’ viven muy lejos del conflicto; un bombardeo es apenas una luz fuerte vista desde el televisor de la sala de una ciudad, donde no afecta la tierra que has sembrado e invertido tiempo, esfuerzo y dinero, donde no están tus animales ni el agua que necesitas para preparar tus alimentos, donde no están tus seres queridos en peligro, sino campesinos lejanos y desconocidos.
A mí no me ha tocado el conflicto de este país, pero si he estado cerca de la muerte por otras circunstancias y he sentido el escalofrío que penetra los huesos y que nos muestra lo débil que es la especie humana a pesar de lo cargada de soberbia que se vuelve algunas veces.
No le deseo la guerra a nadie, aún sin conocerla porque nadie que la conozca quiere estar en ella.
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