Dos más, dos menos.
Un jugador de fútbol argentino, Emmanuel Salas ya está dado por muerto en un vuelo privado hacia Inglaterra; una persona no soportaría más de tres horas en las frías aguas del océano: Un niño en España cayó a un pozo hace más de una semana, no hay esperanzas de vida.
La muerte llega, toma a las personas sin avisar, sin pedir permiso y se marcha, como duea que es de nuestro destino.
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