Generalmente, nos metemos en un emprendimiento por razones como:
- Nos cansamos de la zona de confort
- Vemos que no avanzamos profesionalmente
- Estamos sin empleo y cansados de presentar cuanto test existe y que ya sobrepasamos los limites de edad de ciertas empresas.
- Queremos medir nuestras fuerzas en un emprendimiento y no cometer los errores de anteriores intentos.
- Nos cogió la crisis de los 40 sin plata.
- Queremos sentir adrenalina.
- Todas las anteriores.
En fin, cualquiera que sea la razón, siempre genera una gran energía y motivación estar en un emprendimiento, sobretodo cuando uno no tiene ni idea que hay detrás de esa puerta que se abrirá al empezar a domar ese dragón.
No será fácil, pero si se logra, si se logra, estamos hablando de un riesgo que vale la pena correr.
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