Salí a caminar a Envigado; hacía mucho rato no lo hacía de noche; me llené de recuerdos, de muchos recuerdos, sobretodo de unos muy tristes, de como su vida se iba yendo, de una manera lenta y dolorosa.
Muy triste, hicimos mucho, pero no deja de doler que pudimos haber hecho algo más.
Lo real fluye casi sin esfuerzo.
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