La lectura nunca sobra, abre la mente, genera recuerdos, sonrisas, nostalgias, pero nunca nos deja con los brazos vacíos; nos hace recordar a alguien, a algo, un momento, un instante, una situación, un olor, un sabor, unas palabras que se dijeron o se dejaron de decir; una buena lectura y el día no pasó en blanco.
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