Hoy recibí unas palabras que no esperaba, como la vida, que gira y nos golpe y nos mueve y nos sacude y nos recuerda cosas.
El dueño de un restaurante le vendía sopa a mi mamá, hablaba con ella y fué muy amable con ella, le recordaba a su mamá seguramente; ese es el brazo de humanidad que no hemos perdido y que nos da esperanza en la tierra que la pierde pero la recupera, eso somos.
El casi muere hace unos años, pero sobrevivió cuando lo daban por muerto y su esposa de 30 años si murió, dejando dos hijos, un adolescente y un niño, ahora esas son las razones para él vivir.
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