Estaba más grande, igual de bella, desgraciadamente no podía acercarme mucho a ella; esta niña será admirada, criticada, amada, pero jamás desapercibida; es muy responsable con sus deberes, yo quisiera que a ella le gustaran tanto los números y el inglés como a mí, deseo que aproveche cada instante de vida, quizás no es consciente de lo fugaz que esta es.
Me encanta verla crecer, verla aprender, ver como plasma en un papel una idea que tiene en la mente con los colores, como arma figuras con plastilina o con fomy, como crea historias, como le gusta la música, como construye unos espacios en su celular, que ya no son los míos, pero que me preocupan por la inseguridad de las redes sociales.
No le alcancé a contar ni a Lucía ni a la mamá que hace dos noches tuve un sueño que no me gustó: Lucía, Gloria y yo estábamos conociendo un lugar muy agradable, era una zona rural; había animales muy extraños pero hermosos, aves, mamíferos del tamaño de peluches se acercaban a saludarnos. Luego entramos a una casa muy profunda, una sucesión de habitaciones, había personas extrañas, adultos y niños, Lucía se adelantó y luego la llamábamos y no nos contestaba, en ese momento desperté....
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