sábado, 27 de abril de 2019

Venezuela

Mientras que disfrutábamos de una comida familiar, una niña se nos acercó a ofrecernos confites: era venezolana, unos 13 años, se quería nuestro plato con la mirada. Le dimos unas monedas que debieron ser más; ellos no tienen la culpa de lo que pasa ni están aquí por su deseo, están huyendo del hambre en su país. 

Es una condición difícil de entender sin haberla vivido.


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