Se lo dije, si, muchas veces, pero no las suficientes, gracias por todo. La comida caliente al llegar, la comida para llevar al estudio o al trabajo, la fé en lo que estaba haciendo, los consejos, las explicaciones, lo que he alcanzado ser como persona, como profesional, todo eso se lo debo a mis padres. Mi madre sufrió con mis caidas, pero siempre estuvo ahí, son infinitas las cosas que le debo; su apoyo fue incondicional; se nos fue y en medio de lágrimas por su partida pero de suspiros porque sufría demasiado, su enfermedad la había afectado tanto que ya quedaba muy poco de ella.
Siempre la recordaré, una gran mujer que me enseñó demasiado.
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