Quiero empezar contando que hace mucho tiempo quise escribir: durante mi adolescencia escribí unos poemas sin reglas, técnicas, calidad, orden ni enfoque pero a mi favor debo agregar que con mucho empeño. Posteriormente, la calidad mejoró solo un poco, pero continuaba sin tener muy claro hacía donde iba o por qué lo hacía; es más, puedo decir que fué una antesala a mi adolescencia y específicamente a la posibilidad y enorme aventura de conocer jovencitas lo que más me motivó a escribir. No leía mucho, solo escribía sobre lo que quería y para bien o para mal, fuí reconocido por eso. Posteriormente, mi ánimo desapareció, ya sea por pereza, falta de inspiración y en parte, poque empecé a leer a grandes escritores, no muchos, pero si muy grandes.
Y hoy, después de la ingeniería, que me llenó de números y fórmulas, quiero volver a empezar y aprovechar está inmensa ventana de expresión.
No prometo nada, pues es por puro deseo público.
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