lunes, 12 de abril de 2010

Lecciones de dignidad: Jaime Muñoz

 

La adolescencia es el estado del Limbo: uno solo sabe lo que no es, ni tan grande para tener cédula, independencia económica y una cantidad respetable de libertades, ni tan pequeño para tener las consideraciones especiales de los niños, lo cual sería una penosa muestra de falta de evolución. Otro elemento muy sobresaliente de esta etapa es el acelerado crecimiento. Ahora, si uno tiene alguna parte del cuerpo sobresaliente, será peor, porque uno va a resaltar entre los demás y no es precisamente lo que se pretende.  

En medio de todo, está la oportunidad de empezar a tomar ciertas decisiones que se van haciendo cada vez más trascendentales. Una de las personas que mas recuerdo durante ese proceso es el profesor de matemáticas de casi todo mi bachillerato: Jaime Muñoz.

Lo recuerdo por tres ocasiones que pueden resumir su esencia como docente:

  1. En la evaluación del primer trabajo realizado como CONSULTA, se tomó la libertad de abandonar el aula de clase y 45 cabezas pensantes fueron incapaces de resolver el ejercicio. Primera lección: debes estudiar para dominar.
  2. Todos los días de clase se debe llevar el cuaderno de ejercicios actualizado: con el primer cero eso se recuerda para siempre.
  3. Cuando estábamos en el último grado, confesó a su nutrida audiencia que su graduación como Ingeniero no había sido merecida. Eso bajó la imagen de milagroso de las ecuaciones imposibles pero subió al ser humano que nunca dudé había dentro de él.

Le agradezco su ritmo pausado durante el desarrollo de las dudas de las consultas, ‘el tiempo es de ustedes, si quieren contamos chistes’, creo que así es siempre: el afán debe ser nuestro, pues es nuestra responsabilidad y en juego está nuestro conocimiento.

Señor Jaime Muñoz, gracias por su aprendizaje y su exigencia, muy buena manera de hacerlo a uno consciente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario