lunes, 19 de noviembre de 2018

La admiradora de México

La admiradora de México

Nunca te dije lo hermosa que eres , que el negro de tus ojos hace juego con el negro de tu cabello; cuando te volví a ver lo recordé. Nunca te dije que me gusta escucharte, que recuerdo como bailabas en la sala tu casa mientras colocabas música tropical y que recuerdo otras cosas....

Nunca te dije que admiro tu personalidad, tu modo de ser critica ante la educación, tu manera de perseguir lo que soñabas, como cuando te presentaste a la universidad a estudiar filosofía. Nunca te dije que me gustaba verte sonreir y que disfrutaba cuando nos encontrábamos en algún sitio a conversar.

Nunca te dije que me gustaba tu manera de entender y disfrutar la música, y tu voluntad para tomar decisiones, como cuando fuiste a la Macarena a escuchar un concierto de música metálica; sigo viendo esa sonrisa maliciosa en tu rostro de una chica que acompañaba a su madre a la misa del Calvario cada domingo a las ocho p.m. y se acomodaba sobre una de las columnas del lado izquierdo como esperando que lago sucediera. Recuerdo como admirabas la cultura mejicana, su música, su historia, sus raices; creo que mejicanos y colombianos tenemos unos rasgos comunes; aunque nunca e dije muchas cosas, que este sea el momento para hacerlo.

Sigues siendo hermosa, soñadora pero sobre todo leal; ahora como madre y esposa estarás encontrando nuevos caminos por andar y nuevas contradicciones por resolver; que afortunado es el dueño de tu corazón por tenerte a su lado.

Como siempre, me despido con un abrazo virtual, como son tantas cosas en nuestra vida. 

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