Se quedaron sus palabras, sus consejos, sus silencios, sus afectos, su compasión, su humildad, su trabajo, sus sueños, sus recuerdos. Mirar sus fotografías, recordar tantas cosas que se fueron desvaneciendo en una triste despedida es como una imagen que poco a poco pierde el color; los días pasan, el dolor continua aunque no olvidamos que ella debía descansar, ya estaba sufriendo mas que viviendo.
A veces incomprendida, pero siempre atenta, pendiente de todo; dijo tantas cosas y tantas tenía razón: hay que abrir los ojos.
A pesar de su partida, siempre estará en nuestros corazones.
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