Corre con su acelerado afán el año 2018 con una velocidad que impide cualquiera análisis mesurado de lo que está pasando, las noticias son tantas y tan duras, que apenas alcanzan a ser comentadas. Las palabras se hacen cortas para expresar tantas cosas de una manera ordenada.
La muerte, compañera hasta el final de nuestros días se llevó este año a mi madre, en un dolor del cual solo vale la pena decir que descansó y nosotros también lo hicimos, pues verla sufrir de esa manera no era de ninguna manera un alivio; partió con sus enseñanzas, su cariño, su sabiduría; partió con paciencia y se le recordará toda la vida porque la muerte es el único destino lo que verdaderamente nos une como humanidad.
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