Extrañaré tu sonrisa, tus logros que celebraba con las mejores energías para que continuaras por la misma línea; extrañaré las tertulias, largas, intensas pero con el mayor respeto pero tratando de buscar la verdad; extrañaré la compañía cuando almorzábamos juntos en diferentes lugares; extrañaré las madrugadas y esa disciplina que mostrabas y que admiraba aunque nunca te lo expresé; extrañaré tus libros, variados y abundantes, como para permanecer muchas horas en tu casa.
Extrañaré la compañía para el café, que con los libros generaban una pareja tentadora; voy a extrañar el sofá, perfecto para ser centro de debates y de otras actividades muy acaloradas. Echaré de menos el espacio donde compartimos tanto tiempo, a pesar de las agenda mía tan pobre para dedicarte las horas que realmente te merecías.
Extrañaré los recuerdos que a veces repasábamos y nos robaban algunas sonrisas; voy a extrañar tus labios, hermosos, suaves y tibios, donde le ponías el corazón a cada beso; extrañaré tus manos, tan bien amadas que fueron algún día; voy a extrañar muchas cosas, porque de alguna manera hubo un momento en que te consideré inalcanzable, pero hace parte de las cosas que nunca nos dijimos.
Te deseo lo mejor, porque sé que lo obtendrás. Un gran abrazo.
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