En el año 2009, luego de la recesión económica de 2008, finalizando el segundo periodo de una ultra-derecha en Colombia, una reforma laboral y un populismo de derecha que pide más garrote que el que le han dado, el país vive una desesperanza con ritmos alegres. Las encuestas decían que éramos el país más feliz del mundo, pero nadie sabe eso como se mide. El uribismo quiere más, como si la constitución fuese un reinado o un partido de fútbol. Se habla mucho de emprendimiento pero la realidad es que la violencia y la extorsión no dejan al comerciante en paz. Ya se puede ir a la finca (el que la tiene).
Colombia seguía con leves esperanzas pero finalmente no iría al mundial. Muchos proyectos en la ciudad de Medellín y ya se puede viajar por la 'autopista' Medellín - Bogotá en la noche.
Los no uribistas, que no necesariamente son mamertos, ni guerrilleros, como cierta sociedad antioqueña cree, piensan que ha pasado lo peor, que cualquier cosa es mejor que Uribe.
En medio de tal panorama, se le ha ocurrido venir al mundo a una princesa sin trono, pero con dulzura, de una belleza como la de cualquier niña y con unas preguntas como para salir corriendo.
Te llamarás Lucía y serás la luz de esperanza para tus padres y todo aquel que se acerque a ti.
Nace una princesa que llevará por nombre Lucía.
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