jueves, 6 de diciembre de 2018

Almuerzo

Almuerzo

Eran las 12:30 pm, mientras me dirigía de Almacentro hacia la estación Exposiciones del Metro vi un restaurante bastante concurrido, claro, era hora de almuerzo pero para tener gente haciendo fila tenía que haber alguna razón además de la hora para tal comportamiento; cuando iba más temprano hacia Almacentro había visto el restaurante y me había percatado de la fila; pensé en cual era el motivo de la fila y reflexioné: hay mucha fila y la gente que decide almorzar en este lugar debe considerar un factor de peso al momento de decidirse a almorzar aqui, no hay oficinas y algún centro que aglomere personas y de cercana ubicación como para que el lugar tenga esa posición estratégica, es otra cosa. Vi un almuerzo bien presentado y no soporté la curiosidad de preguntar el costo de tal almuerzo: cuatro mil pesos, cuanto? (pensé dentro de mí), que valor más justo, humanitario, encoñador, nostálgico, por cuatro mil pesos no le muestran a uno una torta de pescado en el Éxito, esa es una propina en Crepes, cuando le hacen esa pregunta imposible de negar: ¿desea incluir el servicio?. Cuatro mil pesos en un jugo en un restaurante modesto de un mall comercial.  

Luego de que averigüe el precio me fui pensando: ese precio me permite calmar el hambre a bajo costo y seguir haciendo diligencias en el centro. Me devolví dos cuadras ya avanzadas y almorcé con dos desconocidos en una mesa de aluminio pero estaba contento: había pagado solo cuatro mil pesos por un almuerzo, es decir, pagué por lo que valía el almuerzo en 2006 pero en el 2018.

Al probar el almuerzo recordé a mi madre, sus consejos que eran gratuitos y siempre bien intencionados, su pregunta que más que una pregunta era toda una muestra de cariño: '¿le sirvo?; todas esas enseñanzas que a veces uno cree son cantaleta, exageraciones, advertencias; simplemente son consejos con amor dados de manera gratuita por alguien que me quiso demasiado y me dió lo mejor de ella. Hacía mucho tiempo no recibía comida de ella directamente, estuvo mucho tiempo enferma, pero su afecto, sus palabras y su voz siempre estuvieron conmigo, hasta el lunes nueve de julio de 2018, cuando partió....

Recuerdo su generosidad y su capacidad de ser precavida y adelantarse a los acontecimientos. Ese dolor es muy fuerte, pero queda el ejemplo, que es la manera más linda de enseñar y tantas cosas que permanecerán en mi memoria; es duro, claro que si, pero ella hace rato merecía descansar de esa dura enfermedad. El cariño de la madre es el el más genuino y desinteresado que uno pueda recibir en la vida. Solo queda pensar que estuvimos ahí, cuando más nos necesitó.

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