domingo, 9 de diciembre de 2018

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En los comerciales de gaseosas se ven familias sonrientes y hasta los abuelitos disfrutan de esas enormes cantidades de azúcar, no sufren de hipertensión, problemas renales y no tienen piernas o dedos amputados.

En los comerciales de bancos, la amabilidad y el buen servicio es lo más destacado; nunca se presentan cobros excesivos hacia los clientes, retrasos, abusos con los intereses ni costos no informados con anterioridad.

Los comerciales de vehículos muestran unas autopistas en perfecto estado sin trancones de hora pico, accidentes, conductores agresivos y demás.

En los comerciales de licores, las personas están activas, sonrientes y su vida es un paraíso.

Lástima que la televisión difiera tanto del mundo real.


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