Dosis
Es inquietante la manera como vamos de compras en temporada decembrina, nos sumergimos en centros y locales comerciales, nos estrujamos, incomodamos, gastamos sin medida adquiriendo bienes que en realidad no necesitamos para darle la 'felicidad' a otro (supuestamente el ser querido), pero la felicidad se la llevará el vendedor, esa es la realidad.
Se pasarán molestias, superaremos el presupuesto fijado, llegaremos cansados, con hambre, sueño y la insatisfacción por lo que dejamos de comprar para empezar el siguiente año con sus respectivas alzas y con la resaca monetaria de lo gastado.
¿Todas las incomodidades pueden explicarse desde el estado sedado que generan las compras?
Se me viene a la mente una frase de Gabo: 'El día que la mierda valga algo, los pobres nacerán sin culo'.
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