Se ababa (por fin) este año
Agoniza el año 2018, el año más duro que he vivido; el recuerdo de mi madre que partió para descansar pero no deja de doler y no deja de dar vueltas en la cabeza lo que hice y dejé de hacer; han sido varias las personas cercanas y familiares que partieron este año, ahora estamos en una posición donde estamos cumpliendo labores que antes veíamos lejanas, ajenas y que nunca habíamos considerado que íbamos a tener que realizar, pero las cosas cambian, las enfermedades llegan y la muerte, trabajadora incansable no conoce de concesiones, festivos, sabáticos, fiestas de guardar o demás, para ella la labor es constante, aunque a veces nos consideremos privilegiados o castigados.
Rezar, pedir perdón, acudir a la ciencia, al esoterismo o a la lógica no hacen menos doloroso el proceso, que igual no se detiene; solo nos queda el recuerdo, las palabras pronunciadas y los silencios realizados para la persona que más amor me dio en su vida, la que daría hasta su vida por sus hijos, la que estuvo pendiente de todo, la que enseñaba con el ejemplo, la que sin tener mucha academia era toda una maestra de la vida, una persona que como toda madre contaba con honoris causa en psicología, economía y finanzas, pedagogía (su chancla fue muy pedagógica y en algún momento la necesité), administración, gestión de compras, contratación de servicios, construcción, relaciones públicas, eventos, cocina, motivación, presentación personal entre muchas otras áreas.
Siempre recordaré sus palabras y su educación, su firmeza, tenacidad y constancia; la comida mejor preparada y cargada de amor la recibí de mi madre.
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